La nueva ley establece los regímenes especiales de concesión de licencias para todos los operadores de casinos online, tanto búlgaros como extranjeros. También obliga a los proveedores de Internet a bloquear el acceso a sitios de apuestas ilegales, los cuales deberán ser incluidos en una lista negra.
La ley fue aprobada pese a la oposición de los proveedores de servicios de Internet y grupos de derechos humanos, quienes argumentaron que podría sentar un precedente para el filtrado de otros sitios. También se prohibió la publicidad directa de los juegos de azar.
La nueva reglamentación generará otros 50 millones de euros (U$S 67 millones) de ingresos anuales para el presupuesto público, según los legisladores del GERB, el partido gobernante.