La mayor parte de ese incremento vendrá, según fuentes del sector, por la autorización de seis nuevas salas apéndice de los tres casinos autorizados, uno por provincia, de manera que podrá haber hasta 18 mini-casinos, normalmente en hoteles, pero con acceso a la calle independiente.
Los tres casinos provinciales están operados por Cirsa (Valencia), Acrismatic (Alicante) y Grupo Orenes (Castellón), que son lo que podrán abrir salas apéndice en sus respectivas provincias, siete en Valencia y Alicante,y cuatro en Castellón.
Cirsa ya explota mini-casinos en Gandia y Puçol. Acrismatic tiene una sala apéndice en Torrevieja. Grupo Orenes poseía una en Peñíscola, que cerró el pasado diciembre debido a la crisis.
La crisis es, precisamente, el motivo del apoyo que las organizaciones empresariales habían solicitado a la Consejería de Hacienda y que ésta ha plasmado en un decreto que entró en vigor el 4 de febrero. Durante su tramitación, el decreto generó tensiones entre los distintos subsectores empresariales, sobre todo por las concesiones que otorgaba a los casinos, finalmente reducidas.
Otro aspecto importante de la nueva regulación es la rebaja de la fiscalidad en algunas actividades. Según fuentes del sector, en general, baja la fiscalidad, así que por esa vía no aumentarán los ingresos de la Generalitat, a no ser que aumente el parque de máquinas, algo que permite el nuevo decreto pero que depende no tanto de las autorizaciones como de la situación económica.
De hecho, el número de máquinas tipo A y B -las permitidas en los bares, bingos y salas de juego- ha descendido en los últimos años, como también lo ha hecho la recaudación.
Lo mismo ha ocurrido con el número de bingos -de 74 a 65 en cinco años- y los cartones jugados, hasta el punto de que una de las nuevas medidas es la introducción de nuevas modalidades de este tradicional juego (de 45 y 15 números por cartón), la regulación de las salas complementarias y la autorización de más máquinas B en los vestíbulos de las salas de bingo.
El sector achaca su situación, además de a la crisis, a las apuestas por Internet, al agotamiento de algunos productos y a la Ley Antitabaco. El decreto llega cuando están a punto de ponerse en marcha las casas de apuestas deportivas en la Comunidad Valenciana, que supondrán otro remedio para el sector. El reglamento que las regula fue aprobado el pasado mes de junio y, según fuentes del sector, no tardarán en autorizarse las primeras.
Al menos cinco empresas o grupos de empresas han anunciado que abrirán este tipo de salas: Codere, que opera con la marca Victoria; Cirsa y Ladbrokes, a través de Sportium; Bwin, que utiliza la enseña W1nners; Acrismatic y la alianza entre Euroapuestas y Reta.