Juan Pereyra, intendente de Villa Dolores, exhortó a Emilia Calvo a ratificar o rectificar, en un plazo de 48 horas, las declaraciones públicas que habría efectuado la mandataria en los medios de prensa locales y provinciales. Calvo había sugerido que Pereyra critica su proyecto de instalar tragamonedas por no haberlo implementado él antes.
Pereyra afirmó que su par con su “verborragia descontrolada y desbordada” ha expresado conceptos “mendaces, injuriantes, calumniosos y difamatorios” hacia su persona y la función pública que representa.
Quince días antes se despertó la polémica, cuando el mandatario local publicó una solicitada criticando severamente la probable instalación de un local de juego con tragamonedas en San Pedro, comunidad contigua a Villa Dolores. Están apenas separadas por un puente.
La carta documento había sido acompañada por las firmas de las autoridades de las dos instituciones más influyentes de la zona, la cooperativa eléctrica Cemdo y el Ente Intermunicipal de Aguas de Traslasierra, Einat, quienes en conjunto advirtieron sobre los “tremendos perjuicios”, la “severa crisis” y la aparición de conductas adictivas que el proyecto implicaría en la zona.
Asimismo, Pereyra difundió una carta de apoyo que le envió el obispo de la Diócesis de Cruz del Eje, Santiago Olivera, quien se opone también a la instalación de este tipo de juegos, aunque lo hizo sin la autorización del prelado y también eso creó rispideces.
Desde entonces, la controversia no ha cesado y se reavivó la semana pasada cuando Pereyra volvió a salir al cruce con un nuevo documento público. Las voces a favor y en contra se escuchan en las calles y en los medios de las dos localidades, cuyos jefes comunales han comenzado su cuarto período.
Para Calvo, el emprendimiento -aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante de su pueblo- generará 40 puestos de trabajo y fomentará el perfil turístico del pueblo