El lunes, Aguirre aseguró que se cambiarían “todas las normas que hubiera que cambiar”, dentro de sus principios, para sacar adelante el proyecto, justificando su firmeza en la promesa de crear suficientes puestos de trabajo como para recortar a la mitad el desempleo en la región.
Sin embargo, el martes, fue más cauta: “Hay algunas exigencias a las que se puede acceder y otras a las que no, habrá que verlo”. El miércoles, explicó: “La idea no es que sea un casino. A los de mi edad, y tengo 60 años, no nos gusta Las Vegas. Pero es que Las Vegas ha cambiado absolutamente, es el centro de congresos más importante de Estados Unidos. Tienen deportes, cultura, unos ballets, es un destino para los viajes de novios de los madrileños... ¡Y tienen hoteles como el Venice, que es como si estuvieras por Venecia! Pero vaya, no se trata de poner un casino, sino de poner en Madrid el gran complejo de congresos de Europa y de Oriente Medio”.
El proyecto, tal y como fue planteado a la Comunidad de Madrid, al Gobierno central (tanto al anterior, socialista, como al actual, del PP) y al Ayuntamiento de la capital (al mando de Alberto Ruiz-Gallardón durante la decena de reuniones que se celebraron en otoño), es el siguiente: la empresa Las Vegas Sands, dirigida por Sheldon Adelson (que atesora una de las mayores fortunas del planeta), se ofrece a invertir entre 15.000 y 18.800 millones de euros desde ya mismo hasta el 2022. Eso permitiría crear, según los cálculos, 164.000 empleos directos y otros 97.000 indirectos en ese período.
El plan es construir primero un casino (en la zona de Valdecarros, al suroeste de la capital; o en Alcorcón, municipio gobernado también por el PP), y con el dinero que este genere ir levantando poco a poco a su alrededor un gigantesco complejo de ocio y apuestas. Dentro de 10 años contaría así con 12 resorts (36.000 habitaciones), seis casinos (con 1.065 mesas y 18.000 máquinas recreativas), nueve teatros, hasta tres campos de golf, un escenario con 15.000 butacas...
Tal y como dice Aguirre, se trata de un complejo de ocio que no se limita solo a los casinos. Así sucede en Las Vegas, donde la espectacularidad de estos (sus edificios reproducen Venecia, Nueva York, etcétera) se suma a una oferta de espectáculos muy ambiciosa. El objetivo es atraer tanto a turistas como convenciones empresariales. De hecho, Adelson hizo fortuna con la venta de una feria informática que se celebraba anualmente en Las Vegas.
Pero todos estos negocios, desde los restaurantes a los campos de golf, desde los teatros a los centros de convenciones, tienen como objeto último atraer clientes a los casinos, igual que éstos sirven como aliciente para elegir ese lugar como destino. Eso, en Las Vegas, se junta con cierta laxitud legal en algunas materias, lo que ha acuñado uno de sus lemas más conocidos: “Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas”.
Por atractiva que resulte, la oferta de inversión y creación de empleo de Adelson viene acompañada por una serie de exigencias extraordinarias al Gobierno, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Estas son algunas: cambiar el Estatuto de los Trabajadores para relajar “los convenios" y la Ley de Extranjería para dar "un trato preferente" a sus empleados; dos años de exención en las cuotas a la Seguridad Social y todos los impuestos estatales, regionales y municipales; que el Estado garantice un préstamo de 25 millones de euros que solicitaría la UE; nuevas infraestructuras (metro, cercanías, carreteras), y el traslado del vertedero de Valdemingómez y del asentamiento de la Cañada Real; que se le ceda todo el suelo público en la zona, reubicando las viviendas protegidas y expropiando el suelo privado; cambiar la ley antiblanqueo de capitales.
Aguirre ha deslizado hoy: “El conseller catalán (de Economía) también está interesado (en el proyecto)”. La Generalitat de Cataluña confirmó en efecto en otoño que había mantenido conversaciones con la empresa norteamericana. Adelson lleva años ya estudiando el proyecto. Su intención es abrir una sucursal de sus negocios en el sur de Europa. Primero acotó el país (Francia e Italia también figuraron entre sus objetivos), y más tarde la región.