El crecimiento de la economía de Macao se disparó desde que el gobierno rompió cuatro décadas de monopolio en 2002 y permitió operadores extranjeros como el multimillonario estadounidense Sheldon Adelson con Las Vegas Sands Corp., MGM Resorts International y Wynn Resorts, de Steve Wynn.
Los ingresos de los casinos han estado dirigidos por jugadores ricos de la zona continental de China, que apuestan fuerte sobre todo en el Baccarat, en salones privados. Muchos de ellos juegan con dinero prestados de los llamados operadores “junkets”, que coordinan viajes “de juegos” para grandes apostadores y cobran las deudas cuando regresan a sus casas.
Las cifras indican que los grandes jugadores continúan apostando en el medio de los temores de que los ingresos pueden verse afectados si la economía de China se desacelera y las condiciones crediticias continúan siendo ajustadas. El boom del casino ha transformado a la ciudad de una colonia a un destino turístico bullicioso.
Después de años de crecimiento abrasador, las autoridades de Macao y Beijing están tratando de orientar la ciudad hacia una economía más diversificada mediante el desarrollo de actividades culturales para atraer familias.
La ex colonia portuguesa, que se convirtió en una región administrativa especial de China en 1999, superó a Las Vegas en el 2006 como el mercado mundial de juegos de azar más lucrativo.