“El estado de locura del jugador patológico lo lleva, en determinados casos, a mentir, estafar y endeudarse. Y llega el punto en el que se va aislando del resto de la sociedad por creer que nadie lo entiende. Siendo una enfermedad que no tiene reversión, parece incongruente que el Estado nacional permita la publicidad y propaganda de bingos, casinos y salas de juego tendientes a atraer a las personas a concurrir a aquellos lugares”, señala Negre de Alonso en los fundamentos del proyecto.
La legisladora puntana detalla que “resulta un rol esencial del Estado participar activamente desde las políticas gubernamentales, tanto en las campañas de prevención, como en la atención de quienes la sufren”.