Sacar adelante el proyecto con las exigencias de Adelson supone cambiar leyes de rango estatal y autonómico y trastocar el marco laboral, fiscal e incluso sanitario. Esta Las Vegas castiza está planteada como un paraíso fiscal exento de pagar impuestos y con convenios laborales a medida para contratar a bajo precio.
El macrocomplejo, cuya ubicación más probable sería el noroeste de Madrid, junto al aeropuerto de Barajas y la Ciudad Deportiva del Real Madrid, quiere ser una isla en la que, por ejemplo, se pueda fumar en espacios cerrados, algo que la legislación española prohíbe.
La Comunidad de Madrid lleva dos años y medio negociando con la empresa de Adelson, Las Vegas Sands. La presidenta regional, Esperanza Aguirre, ve con buenos ojos el proyecto. También su número dos, Ignacio González, quien ha sido el encargado de tratar la cuestión con el inversor.
En el Gobierno central el interlocutor ha sido el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián. Tanto este como el Ayuntamiento se sumaron a las reuniones hace apenas seis meses.
El informe de Boston Consulting prevé la creación de 261.000 empleos directos e indirectos entre 2012 y 2025. La inversión de Adelson, 16.900 millones de euros, es a medio plazo, en casi 15 años, pero con una inyección inicial de 6.700 millones en los cuatro primeros.
La revista Forbes le atribuye a Adelson una fortuna de 21.500 millones de dólares (18.200 millones de euros). El inversor figura octavo en la lista de los más ricos de Estados Unidos que elabora esa publicación. Las Vegas Sands posee dos casinos en Las Vegas (el Venetian, inaugurado en 1999, y el Palazzo de 2007), tres en Macao y uno en Singapur. Según Forbes, la mayor parte de sus ingresos provienen de Asia.
Los terrenos en los que se ubicaría este megacomplejo de ocio pertenecen en parte al Ayuntamiento de Madrid, propietario de cerca de un millón de metros cuadrados en la zona. El resto, hasta sumar los 5,8 millones que requiere Adelson, son de la Comunidad y, en menor medida, de privados.
Está por verse si las exigencias de Adelson son escuchadas. Fuentes conocedoras de la negociación tienen muchas dudas de que el proyecto, tal y como se ha planteado, salga adelante.