La Comisión de Control de Juego de Alderney revocó la licencia de Full Tilt a fines de septiembre en medio de acusaciones de fraude bancario y lavado de dinero que se presentaron contra el sitio en abril.
El mes pasado, la Fiscalía Federal de Estados Unidos presentó la enmienda de una demanda civil contra Full Tilt y su junta directiva. Se acusó al grupo de utilizar U$S 440 millones de los fondos de los jugadores para pagarle a sus propietarios y a la junta.
Pocket Kings Ltd. y Pocket Kings Consulting Ltd., ambas subsidiarias de Full Tilt, también figuran como acusadas en la demanda presentada en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.
Full Tilt también debe enfrentar un gran número de demandas de acción colectiva por parte de ex jugadores. A principios de octubre, el Grupo de Bernard Tapie se ofreció a comprar Full Tilt bajo el cumplimiento de determinadas condiciones. Sin embargo, las negociaciones no han culminado.
Dos meses previos al “viernes negro”, Full Tilt había anunciado que proyectaba incorporar 100 nuevos puestos de trabajo en las oficinas irlandesas de Pocket Kings. La explicación que se les dio ahora a los empleados es que la reestructuración y los despidos son consecuencia de la baja de los ingresos.