¿Cuál es la actualidad de los bingos en Argentina a nivel general?
Cada provincia tiene una configuración legal diferente para el tratamiento de los bingos, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir, en Argentina tenemos 24 realidades. Además, la situación de cada sala varía según el producto lúdico que se opere. No es lo mismo un bingo con o sin tragamonedas. Sé que los bingos porteños están en una situación bastante difícil justamente por carecer de un elemento como las máquinas electrónicas, que son un atractivo fundamental. También influye si en la zona hay una saturación de bingos o si el lugar cuenta con una sola sala que capta toda la oferta y demanda.
¿Cuál es el posicionamiento de estos establecimientos dentro de la economía del país?
En los bingos de cartón, el juego es poceado y del pozo se hace una quita que va una parte para el Estado (Desarrollo Social, Salud, Educación, etc.) y otra parte pertenece a la empresa organizadora. Las cifras varían de un lugar a otro y la rentabilidad para el Estado está relacionada a la recaudación de la sala.
Dentro de las actividades vinculadas al juego de azar, es importante destacar que el bingo es probablemente la actividad que mayor cantidad de empleados nuclea. En algunos casos, esto se da por la necesidad imperiosa de la propia operación. En otros casos, como en la Provincia de Buenos Aires, este factor está muy vinculado a la expansión del negocio. Por obligación legal, es posible que cada dos sillas de bingo haya una slot y a su vez es imprescindible que haya un empleado por cada máquina. Así se genera un efecto multiplicador. Esto es muy importante porque la generación de empleo es una suerte de rentabilidad social superlativa.
¿Cuáles son los principales beneficios que ofrece la Argentina para la industria de salas de juego?
El juego forma parte de la tradición cultural argentina. El argentino no es un pueblo al que el juego de azar le pase desapercibido sino que forma parte de su naturaleza. Incluso hay literatura y trabajos antropológicos sobre el tema. Esto hace que aquí haya grandes oportunidades de negocio, a diferencia de lo que sucede en otras sociedades que no tienen tan arraigado el juego.
¿Cuáles son los principales problemas que deben afrontar?
Hay que lograr establecer legislaciones modernas que permitan evitar los desbordes para que aquello que es una diversión tradicional y sana no se convierta en algo que genere un riesgo social.
¿De qué manera impactan en las salas las restricciones de horario o medidas como la prohibición de fumar?
La prohibición de fumar impacta porque a veces el fumador no vuelve a la sala. En cuanto a las restricciones horarias, éstas deben estar vinculadas a las características de la ubicación de la sala. No se puede juzgar del mismo modo un bingo donde el público se moviliza de manera diurna que uno para el cual las horas nocturnas son las de mayor convocatoria. En primer lugar, los horarios tienen que estar adecuados a las características de la zona. En segundo término, dependen del criterio del organismo de contralor. El horario tiene que ser resultado de un consenso entre empresarios y Estado.
¿Qué potencial le resta por explotar al sector de bingos en Argentina?
El bingo necesita modernizarse. En la medida en que no se incorporen nuevas tecnologías no se puede avanzar. Hoy en el mundo se habla de bingo electrónico y de modalidades que, sin desvirtuar la esencia del juego, lo adecuan a la realidad. La vida nos dice que la tecnología determina las características culturales de la gente. Lo que ha pasado en otros ámbitos debe llegar a las salas de bingos. No está en manos de las empresas el poder determinarlo, pero sí el proponerlo para que el Estado y los organismos oficiales aprueben las medidas correspondientes y las implementen.
¿Cuáles son las principales expectativas de la entidad para el próximo año?
En primer lugar, nos enfocamos en la búsqueda de seguridad jurídica e innovaciones tecnológicas. En la medida que tengamos seguridad jurídica para invertir y aceptación de innovaciones tecnológicas para modernizar podremos generar mayor cantidad de impuestos y empleos. Tanto las empresas como las autoridades deben dinamizar su pensamiento para ponerlo al servicio del desarrollo de la actividad, manteniendo un equilibrio para que el juego no genere desbordes que provoquen problemas sociales.