A Quintana se le reconoce haber unido voluntades y promover la llamada Ley del Turf, un salvavidas para la actividad y sobre todo para hipódromos como el de San Isidro, que pertenece al Jockey, y no cuentan con las maquinitas tragamonedas. Quintana señaló que el Club está equilibrado, casi no tiene deudas ni juicios , y ganó en Tribunales una batalla contra la AFIP por el pago de la ganancia mínima presunta.
También indicó que el Jockey “protegió al socio”, al detallar que mientras la bolsa de premios a la hípica subió un 444% desde el 2002 y los costos laborales un 288%, la cuota de los socios aumentó el 170% . El Jockey cuenta con 6.700 socios.
Quintana remarcó que el patrimonio del Club, contabilizando las 350 hectáreas del hipódromo de San Isidro, supera los U$S 1.000.000.000. Asimismo, resaltó la adquisición de las terminales de alta tecnología en U$S 800.000 que le permiten sumar apuestas en los mayores hipódromos del mundo, como el de París y varios de Estados Unidos.