La Segob también hizo un llamado enérgico a las autoridades de Nuevo León, para que se investiguen y esclarezcan los hechos vinculados con los videos en los que aparece Manuel Jonás Larrazabal, hermano del alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal, recibiendo dinero en un casino.
En un comunicado, la dependencia reiteró a nombre del Gobierno Federal su compromiso con la aplicación rigurosa de la ley, en el ámbito de su competencia para regular los juegos y sorteos en la República mexicana.
En conferencia de prensa, el subsecretario de Gobierno de la Segob, Juan Marcos Gutiérrez, explicó que actualmente operan 561 establecimientos de juegos de azar en el país, además de “miles” de sorteos que realizan diversas empresas; pero para su verificación se cuenta únicamente con 44 inspectores, que pertenecen a la Dirección de Juegos y Sorteos.
Sobre el caso del casino Royale, detalló que tardarán “unos días más” para tener una conclusión sobre la claridad de la relación entre el permisionario (la empresa Atracciones y Emociones Vallarta) y quien operaba el lugar.
“Estamos todavía en el análisis, no es cosa diametral directa, es una relación compleja que no sólo implica contratos, sino diversos trámites, el cotejar una serie de actos jurídicos y administrativos que todavía nos va a tomar unos días más tener una conclusión”, señaló Gutiérrez.
El subsecretario pidió no perder de vista que lo sucedido en el casino Royale fue un “acto criminal, al margen de la situación regulatoria que hemos demostrado como se está atendiendo, este acto está teniendo la atención de autoridades competentes con avance significativo”. Asimismo, dijo que ese centro de apuestas no se encuentra registrado como permisionario ante la dependencia.
Gutiérrez dijo que a la Secretaría le preocupa la actuación de un juez de Torreón, que ha otorgado permisos a estas casas de juego, pues desde 1954 sólo se han autorizado 27. El funcionario federal refirió que de estos permisos derivan 561 centros de apuesta, de los cuales 255 no pueden operar si no cuentan con las licencias en regla, mientras que los restantes 306 funcionan de manera regular.
En este contexto, desglosó que de 1953 a 1958 y de 1970 a 1976, se otorgó un permiso, respectivamente; este último derivó en 22 establecimientos, mientras que de 1976 a 1982 se autorizó un permiso lo que concluyó con la apertura de siete centros de apuesta. Además, de 1988 a 1994 se expidieron 14 permisos, que derivaron en la apertura de 41 casas de apuesta; de 1994 a 2000 se avalaron dos permisos con 83 casinos; de 2000 a 2006 se emitieron siete permisos con 183 establecimientos y, de 2006 a 2012, un permiso que concluyó en la apertura de 35 centros de apuestas.
Respecto a si se indemnizará a las víctimas del casino, el subsecretario aclaró que los permisos que emite la Segob no regulan las relaciones ni las consecuencias entre particulares, sino entre el permisionario y la autoridad. “Ello no implica que las personas que resultaron afectadas no puedan reclamar lo que consideren que es su derecho”, puntualizó.
De acuerdo con Gobernación, hay 306 salas de juego abiertas, en las que se generan 40 mil empleos directos y 120 mil indirectos, y la inversión directa proviene de países como España, Argentina, Rusia y algunos de Asia.
Estimaciones de la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos de México indican que para 2014, los ingresos de la industria en el país ascenderán a los 2.385 millones de dólares, mientras que los impuestos pagados durante el 2009 fueron de 450 millones de dólares, cifra que se duplicará en 2014.
En tres ciudades se concentra 39% de las 90 mil máquinas de juego que hay en el país, la mayoría de ellas en Nuevo León (con 18%), seguido del Distrito Federal (con 13%) y Jalisco (con 8%). Miguel Ángel Ochoa, presidente de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuestas en México (AIEJA), comentó que el mercado de usuarios de los casinos en 2010 fue entre un millón y millón y medio aproximadamente.
Se calcula que las salas de juego pequeñas cuentan entre 150 y 200 máquinas, en el caso de las medianas hay aproximadamente entre 450 y 500 y en los grandes establecimientos se contabilizan de 800 a 1.200 máquinas.
La mayoría de las salas se concentra en Nuevo León, indicó, porque es una de las regiones más desarrolladas del país y tiene una cultura del juego más madura, y además de que su economía ha crecido en forma importante y con ello las oportunidades de mercado.
Comentó que hay aproximadamente 90 mil máquinas en el mercado, de las cuales 82 mil son de las conocidas como máquinas de apuesta y el restante corresponden a las conocidas como Bingo. “Todas las importaciones de las maquinas son legales, deben cumplir un proceso aduanal y cumplen con las normas oficiales mexicanas para operar en el país, y llegan principalmente de Europa, Estados Unidos y Asia”, dijo.