Con la intención de atraer a nuevos operadores y de recuperar jugadores, las autoridades de New Jersey han mejorado las infraestructuras y han hecho menos estricta la legislación. Sin embargo, los reportes financieros no dejan de mostrar la disminución de la actividad den dicha ciudad. Los 11 casinos de Atlantic City han disminuido su actividad a lo largo de 2011, lo que ha conllevado un descenso de un 6,9% de la facturación global.
La creciente competencia de la oferta de juego de estados cercanos como Pennsylvania, Delaware o New York, ha tenido una gran incidencia en la decadente situación actual de la ciudad. New Jersey alcanzó su máxima popularidad en 2006, fecha en que logró facturar una cantidad récord de 5.200 millones de dólares. No obstante, desde entonces, sus datos no han dejado de descender. En 2010, la facturación fue sólo de 3.570 millones.