Sólo las máquinas tragamonedas reportaron en las Islas 31,8 millones de euros. Los bingos se llevaron el primer puesto con 50,4 millones, mientras que los casinos sólo dejaron 3,7 millones. Las rifas y tómbolas de combinaciones aleatorias supusieron para el fisco la modesta cantidad de 159.458 euros.
Estas entradas se verán redondeadas antes de fin de año por la entrada en vigor de la nueva Ley del Juego, que regula las apuestas por Internet y permite cobrar impuestos por una actividad que hasta ahora escapaba de ellos beneficiándose de una especie de limbo legal.