El proyecto que se está evaluando ha sido muy criticado por la Unión Europea, principalmente por las siguientes razones:
-Elevada tasa de impuestos: se le cobrará al operador un 30% de los ingresos y a los jugadores un 10% de las ganancias.
-Inconsistencia en los límites de edad: para jugar online se exigirá un mínimo de 21 años, pero para las apuestas regulares se pide un mínimo de 18 años.
-Período sin operar antes de conseguir una licencia: la ley obligaría a quienes quieran obtener una licencia de juego en Grecia a cesar sus actividades durante los seis meses que demora el trámite, punto que obviamente no se aplicará a la OPAP, el monopolio estatal de loterías y apuestas.
-Las empresas deberán tener base en el país: la ley exige a los operadores que instalen una oficina permanente en el país.
-Uso exclusivo de instituciones financieras griegas: en contra de las leyes de la Unión Europea, esta ley obligaría a los operadores de juego online a que sus usuarios realicen transacciones únicamente con bancos griegos.
El punto más conflictivo es el tercero, el gobierno quiere dejar operando a la OPAP sin competencia durante varios meses, ya que las salas online ya establecidas cuentan con gran ventaja comercial sobre ésta. El Ministro de Economía, Evangelos Venizelos, anunció que el gobierno desistirá de privatizar la OPAP para fines de este año, como se había planteado cuando inició la crisis.