Por Víctor Tapies, Socio de TTH Gaming (*)

Alerta navegantes: cambio de rumbo

28-06-2011
Tiempo de lectura 2:48 min

Desde esta tribuna, pues, nuestro consejo a los navegantes ante tales turbulencias, para mantener a flote su buque: virar el timón y poner rumbo a nuevos mercados; en definitiva, apostar por la internacionalización.

Países emergentes con esperanzadoras expectativas en el sector abren nuevos horizontes para los inversores españoles, con cuyos recursos, capacidades y experiencia, se pueden lograr extraordinarios rendimientos si aciertan en la estrategia a seguir.

El éxito de estas incursiones dependerá, no obstante, de la adecuada atención a una serie de aspectos clave que exponemos a continuación.

En primer lugar, será fundamental el desarrollo de una estrategia de actuación que determine exactamente lo que esperamos de esta nueva empresa. El diseño del proyecto deberá contemplar así la definición de los objetivos a lograr en términos de rentabilidad y tiempo de consecución de los mismos, y definir también los recursos económicos y humanos a destinar.

Un segundo aspecto a estudiar será la elección de los países donde actuar. Deberemos escoger aquellos cuyas expectativas de mercado sean más acordes con la estrategia definida: más o menos maduros, en fase de crecimiento o consolidados, más o menos competitivos y, sobretodo, tener en cuenta que nos garanticen seguridad para nuestro negocio, ya sea legal, jurídica o política.

A modo de ejemplo mencionaremos algunos en el ámbito de Latinoamérica. Perú sería el modelo de país maduro, calificaremos de muy interesante el emergente mercado de México y a Panamá de país con bajo riesgo, al contrario que Ecuador o Venezuela donde la inseguridad política ya resulta ser perjudicial en estos momentos. Por otro lado, estamos a la expectativa en Brasil, donde auguramos grandes posibilidades de expansión para el sector en el caso de autorizarse el juego.

Tras nuestra elección, pasamos a valorar el tercer punto: el producto que queremos exportar. No es aconsejable en ningún sentido ir a por todas o extrapolar el negocio español a otro país. Los modelos de juego –ya sean bingos, casinos, salones o máquinas de calle- divergen según la legislación (leyes de juego, laborales o fiscales) y vendrán condicionados también por la propia idiosincrasia de sus ciudadanos.

A continuación habrá que tener en cuenta el tamaño del negocio. Según los factores anteriores, decidiremos si apostamos por un buque insignia fuerte que lidere nuestra inversión en una determinada ubicación geográfica para ir creciendo concéntricamente a partir de la misma o, si por el contrario, creemos conveniente instalar pequeños centros de negocio ubicados en diversos lugares estratégicos.

La estructura de la empresa a implementar será el quinto aspecto a considerar. Será fundamental que ésta encaje en nuestro actual modelo de organización para aprovechar sinergias, reducir al mínimo la inversión y lograr el máximo beneficio.

Para ello, debemos contar con un equipo humano liderado por profesionales conocedores de nuestro negocio, pero evitando el “espíritu de colonización”. En este sentido, debemos apoyarnos en los profesionales autóctonos que puedan abrir puertas y moverse con mayor facilidad.

Todo ello nos lleva al sexto y especialmente delicado aspecto a considerar: el capital humano. Por lo que respecta al personal propio habrá que valorar, no sólo sus capacidades profesionales, sino también otras cualidades adicionales como su grado de adaptación y el de su familia –tan importante como el mismo trabajador- al entorno, clima, costumbres y lengua propios del país de destino.

La compañía debe diseñar un “pack para expatriado”, que además del sueldo incluya otros complementos como viajes, hospedaje, seguros, coche y vacaciones.

Asimismo, aconsejamos trasladar solamente a la plantilla imprescindible y, por otro lado, contar en la nueva estructura con la máxima dotación de profesionales autóctonos que nos proporcionarán una valiosa ayuda por su conocimiento del país y de su funcionamiento fiscal, monetario, financiero y político, y por su agilidad de movimiento entre los distintos estamentos.

Ya para finalizar, lanzamos un último mensaje. Es evidente que tomar la decisión del cambio de rumbo lleva consigo asumir un alto porcentaje de riesgo, incluso si se tienen en cuenta todos los aspectos detallados en este artículo.

Es por ello que aconsejamos abordar la travesía de la mano de un equipo profesional con experiencia en desarrollos internacionales, conocedor de los nuevos mercados, que garantice rapidez en las decisiones y fiabilidad en sus actuaciones, hecho que repercutirá en un mayor acierto en la estrategia, una menor inversión y, en consecuencia, una mayor y más rápida rentabilidad del negocio.

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