Asumiendo una lucha contra la ludopatía y buscando evitar que los adictos tengan acceso fácil al dinero, la norma sancionada anoche también prohíbe la instalación futura de cajeros automáticos a menos de 200 metros de las salas de juego.
No obstante, las máquinas expendedoras de dinero ya existentes en el entorno de los bingos y que suman un número significativo, podrán seguir funcionando, lo que en cierta manera, contradice el objetivo de la ley. En cambio, deberán ser retirados los cajeros hoy colocados dentro de las salas de juego.
El debate en el recinto derivó en una fuerte polémica entre los firmantes del despacho de mayoría -Adriana Montes, Juan Pablo Arenaza, Delia Bisutti, Laura García Tuñón y María José Lubertino-, que resultó aprobado, finalmente, y los del despacho de minoría, impulsado por Alejandro García y defendido por el bloque macrista.
Este último sólo prohibía los cajeros dentro de las salas de juego, pero no legislaba sobre el entorno, para no dejar a los bancos ya instalados en ventaja sobre los que quieran desembarcar en el futuro. Cuando llegó el momento de la votación en general del despacho de mayoría, el tablero electrónico que contabiliza los votos reveló que había 27 voluntades a favor y 13 en contra (pertenecientes a Pro).
Pero el bloque solicitó rectificar la votación y expresó nuevamente su postura, esta vez positiva. Luego, respaldó el artículo en el que ambos proyectos coincidían, no así la prohibición de colocar nuevos cajeros a menos de 200 metros de los establecimientos. También fue sancionado (en primera lectura, deberá ser ratificado) un artículo que restringe la futura habilitación de casas de juego a menos de 200 metros de cajeros automáticos.