Edición Latinoamérica
29 de Noviembre de 2020

A pesar de contar con números positivos y previsiones de crecimiento

Chile: los hipódromos piden igualdad frente a los casinos

(Chile).- Pese a las previsiones positivas, los ejecutivos de los principales hipódromos del país muestran su preocupación por las restricciones legales que tiene el negocio, comparado con los casinos de juegos o máquinas tragamonedas, por ejemplo.

S

i bien la hípica se ha considerado el deporte de los reyes, en Chile el negocio vive una paradoja: aunque sus principales actores prevén mejorar sus resultados este año, recintos más pequeños debieron cerrar sus puertas en el último tiempo. ¿Los motivos? Irían desde la mayor competencia de otros centros de apuestas hasta restricciones legales sobre los días de funcionamiento.

Pese a ello, durante el 2010 los ingresos totales de las empresas hípicas alcanzaron $ 20.211 millones –unos 43 millones de dólares–, siendo un 5,8% superiores al ejercicio anterior, período marcado por la incertidumbre económica mundial que disuadió a muchos de apostar su suerte al desempeño de un caballo.

Asimismo, las ganancias del sector rozaron los $143 millones (306.000 dólares), un 23,5% menores al año precedente, impulsado a la baja por las pérdidas de $1.052 millones (2,25 millones de dólares) presentados por el Valparaíso Sporting Club.

Los recintos más relevantes para la actividad por concepto de ventas ligadas sólo a la hípica son el Hipódromo Chile, con una participación de mercado de 40,2%; el Club Hípico de Santiago, que le sigue “a menos de una cabeza” con el 35,8% de participación, y completa el podio el Valparaíso Sporting Club con un 15,3%.

Posiciones que varían si se suman ingresos anexos al del giro principal, tales como arriendos o realización de eventos. Ahí, el Club Hípico pasa a liderar la carrera, obteniendo ingresos, en 2010, por $ 8.568 millones (18,34 millones de dólares), superiores en 10% al año anterior. A su vez, las ventas de Hipódromo totalizaron $6.638 millones (14,2 millones de dólares), variación positiva de 2,2% comparada con 2009.

Sin embargo, desde ambas instituciones aclaran que las entradas de dinero extraordinarias tienen una incidencia “marginal” sobre los resultados. Diferente situación a la del Sporting Club, donde su gerente general, Carlos Droppelmann, aclara que la composición de ventas corresponde en un “80% al giro principal, la actividad hípica; 10% a arriendo de salones y eventos especiales, y un 10% a arriendos permanentes de espacios y cobros de acceso”.

Si ya en 2010 los ingresos por apuestas subieron en los principales centros hípicos en torno al 6%, las perspectivas para este 2011 se mantienen similares. Luis Ignacio Salas, gerente general de Hipódromo Chile, dice que “esperamos crecer en ventas en un 6% real, igual proporción en apuestas”.

En tanto, Juan Pablo Lira, gerente general de Club Hípico de Santiago, es más cauto, manifestando que “nuestro crecimiento debería estar entre un 4% a 5%, aunque hay que señalar que nuestra base de comparación no es muy alta”. Eso sí, destaca que si bien todavía no hay datos oficiales sobre el primer trimestre, éste “fue muy bueno y auspicioso”, cuestión que debería reafirmarse “por el crecimiento económico del país, ya que este indicador está muy relacionado a los resultados que pueda tener nuestro sector”.

Droppelmann, a su vez, no se aventura a entregar números, aunque subraya que los ingresos “serán superiores al 2010, tanto en ventas de apuestas como en resultados”.

Otro aspecto en el que coinciden son los riesgos que envuelven a la actividad. El gerente general del Hipódromo señala que “la principal amenaza es la mantención de leyes antiquísimas que subyugan a la hípica”.

Aspectos como la imposición de realizar carreras no más de 86 días al año, el impuesto del 3% sobre las apuestas o la poca regulación de máquinas tragamonedas, inquietan a los hombres de la hípica. “Los casinos de juego pueden abrir todos los días del año y cuentan con millonarios presupuestos de marketing”, agrega Salas.

En la misma línea, Lira indica que también existen restricciones legales para recibir apuestas disputadas en el extranjero, situación que afectaría aún más las proyecciones del negocio.

Todos factores, según dicen, que impulsaron el cierre de hipódromos como el de Arica, Peñuelas o el de Punta Arenas, y mantienen en situaciones financieras delicadas a los recintos de regiones, en especial los de Concepción y Antofagasta.

Sobre éstos, Salas agrega que “ellos apenan subsisten y sus accionistas ven como año a año el valor del metro cuadrado de terreno –que ya se encuentran muy cercanos a las ciudades– va acrecentando su valor. Entonces, por un lado tienen un activo inmobiliario preciado y, por otro, una actividad hípica que arroja pérdidas”, situación que impulsaría a estos centros a vender sus propiedades.

Por último, el ejecutivo, manifestó tener “la esperanza de que la autoridad estudie los cambios necesarios, se discutan, aprueben y se apliquen durante 2011, para que permitan a la actividad subir los premios de carrera y, con ello, generar un círculo virtuoso” para el negocio.

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