Mayor ha sido el crecimiento del resultado bruto de explotación (ebitda), que ha crecido un 25%, hasta los 260 millones. En paralelo, al cierre de 2010, Cirsa contabiliza una deuda neta de 833 millones, equivalente a 3,2 veces el ebitda.
Desde 2004, el grupo que dirige Joaquim Agut ha ejecutado diversas emisiones de bonos con el objetivo de refinanciar su endeudamiento. La última emisión se cerró a comienzos de enero, cuando colocó 280 millones de euros –con un interés del 8,65%– entre inversores institucionales, con vencimiento en 2018.
“La consecución de estos resultados reside en la ejecución sistemática de nuestra estrategia con un equipo motivado y comprometido con sus objetivos”, afirmó Agut, quien consideró que los resultados “han excedido las expectativas del mercado”.
El grupo prevé “continuar con la estrategia de consolidar y rentabilizar los negocios actuales” este año, en el que debe hacer frente a los efectos de la nueva ley antitabaco.
En 2010, Cirsa ha visto crecer sus ingresos gracias a los casinos de Argentina, pero ha visto caer la recaudación en España derivada del negocio de las máquinas de juego. Su división de fabricación de máquinas de juego comercializó 33.512 unidades el pasado año.
Cirsa también asegura que “han mejorado” los resultados de la división de bingos, tanto en España como en Italia, país donde ha cambiado la legislación. En Madrid, Cirsa posee ya 110 locales de apuestas deportivas con la marca Sportium, con un millón de apuestas mensuales y 25.000 clientes. El grupo explota 32 casinos, 88 bingos, 140 salones de juego y 33.000 máquinas.