En la actualidad, la empresa paga un impuesto del 15% de los beneficios brutos de las apuestas, una cifra que ahora caerá al 1%. En una teleconferencia con periodistas, el consejero delegado David Yu dijo que Betfair también va a tratar de evitar la llamada "doble imposición" a la que está sometida ahora según la legislación fiscal británica.
El Reino Unido está revisando su sistema de licencias para las empresas de apuestas, después de la decisión de dos de las mayores casas de apuestas del país, William Hill y Ladbrokes, de trasladar sus negocios a Gibraltar para pagar menos impuestos.
"El interrogante es si esto provocará alguna respuesta del Gobierno británico, ahora que la mayor parte de las empresas de apuestas en Internet se han ido al exterior", dijo el analista de Liberum Capital, Richard Taylor.
Las acciones de Betfair cotizaban a 933 peniques por la mañana. En octubre del año pasado se vendieron a 1.300 peniques en una oferta pública de acciones y ese mes alcanzaron un máximo de 1.610 peniques, pero desde entonces han caído por el temor a una mayor regulación en el sector.
En lo que resta del el año y hasta abril de 2012, espera ahorrar diez millones de libras, y a partir de entonces, los beneficios del traslado serían de 20 millones anuales.
La compañía seguirá manteniendo su sede en Reino Unido, con unos 1.200 empleados entre sus oficinas principales en Hammersmith, en Londres, y en otros lugares en el país. Como parte de su reestructuración, ha desplazado equipos técnicos claves y 120 empleados a sus oficinas nuevas en Gibraltar y Dublín. Betfair no es una casa de apuestas tradicional, sino que actúa como un intermediario entre los apostadores y ofrece pronósticos a otros, llevándose una comisión de las ganancias que obtengan.