Como en los dos días previos, no interrumpieron el tráfico para evitar el caos del primer día de protesta, pero siguen mostrando pancartas y gritando consigna por su derecho al trabajo.
Como se recordará, son cerca de 1.300 afectados en cuatro salas de bingos que fueron cerradas. Ellos alegan que ni siquiera han podido cobrar la última quincena trabajada, y ahora no saben qué pasa con su tiempo de labor en esas casas de juegos.