Esto ha derivado en una caída de un tercio en los ingresos de las slots que pasaron a generar U$S 121.308 millones por año. El número de salones de bingo en Reino Unido cayó de 678 a 526. Un total de 25 propiedades cerraron sus puertas.
El estudio Ernst & Young confirmó que muchos clubes están recibiendo la crítica cifra de 100 visitantes por semana. Un número aún menor haría inviable la apertura de un negocio. La cantidad de jugadores de bingo cayó un 50% hasta llegar a los 2.500.000 en el 2010. Las ganancias también cayeron un 50%.
Paul Talboys, vocero de la Bingo Association, aseguró que los clubes no pueden atraer a los jugadores con grandes premios porque la industria atrae paga más impuestos que cualquier otra modalidad de juegos de azar. También indicó que una baja en las cargas impositivas salvaría miles de puestos de trabajo.