Ho, de 89 años, nació en 1921 en el seno de una de las familias más acaudalas de Hong Kong. Pero su imperio no parte de una jugosa herencia que le dejara su padre, ya que éste, cuando él era niño, sufrió bancarrota y abandonó a toda la familia poniendo tierra de por medio.
Durante la Segunda Guerra Mundial, un entonces jovencísimo Ho se trasladó a la vecina Macao (colonia portuguesa hasta 1999), donde fundó su primera familia, al contraer matrimonio con una influyente Clementina de Mello Leitao, hoy fallecida, y con quien tuvo 4 hijos, tres de los cuales aún viven.
Con el tiempo llegaría su segunda mujer reconocida, Lucina Laam, con quien tuvo 5 hijos; y la tercera, Ina Chan, quien le dio tres; y, una cuarta y última, Angela Leong, con quien tuvo cinco vástagos, ascendiendo el balance a un total de 16 (vivos).
Estos datos podrían ser irrelevantes -salvo para la actualidad rosa o de estadísticas de natalidad- si no fuera porque dos de las cuatro familias de Ho parecen haberse aliado para planificar, en su beneficio, un plan de sucesión que no sólo menoscaba los derechos sucesorios de las dos restantes familias, sino que despoja al creador del imperio de su propia obra.
Ho fundó Shun Tak Holdings (dedicado al inmobiliario, hostelería, inversiones y transporte marítimo) a comienzos de los años 1970, pero si por algo se le conoce es por ser el magnate de los casinos en el enclave donde (en los últimos años) más beneficios genera la actividad del juego.
El empresario encabezó el monopolio del juego durante cuatro décadas hasta que, en 2002, el gobierno macaense abrió el mercado a inversores extranjeros. Entonces entraron Galaxy y Wynn. E inmediatamente después Venetian, Melco y MGM a través de sub-concesiones.
Actualmente, de los 33 casinos operativos en la ex colonia portuguesa, Sociedade de Jogos de Macao Holdings (la firma de Ho) controla 20 de ellos y la mayor cuota de mercado; Galaxy posee 5; Venetian y Melco tres cada uno, y Wynn y MGM igualmente uno cada uno.
La mayor parte de la fortuna del patriarca ha estado reunida hasta la fecha por la firma privada Lanceford, de la cual el magnate, con dos acciones, poseía el 100 por cien de la misma.
Lanceford controla un 31,7% ciento de la Sociedade de Turismo e Diversoes de Macao (STDM), y ésta, por su parte, es la accionista mayoritaria de SJM, con una participación del 55,7%.
Ho, que a mediados de 2009 sufrió un accidente por el que tuvo que ser intervenido en el cerebro, ha desaparecido prácticamente de la escena pública desde entonces. Hasta esta semana, tras estallar en los medios el anuncio de una transferencia de acciones de Lanceford.
En menos de cinco días ha trascendido que el 27 de diciembre pasado Lanceford emitió un paquete de acciones nuevas (9.998) que diluyeron la participación del magnate hasta reducirla en un 0,02 por ciento, y que fueron a parar a la firma Ranillo (49,5%), y a Action Winner (50,5%), la primera controlada por los cinco hijos de Laam, y la segunda por Chan.
Desde ese momento y hasta la fecha, y a pesar de la intención de Ho de llegar a una división de la herencia en el foro de lo privado, lo cierto es que el cruce de acusaciones públicas entre clanes, los comunicados, contradicciones, las demandas y los amagos de despidos han llegado a nivel de cacofonía. La tensa calma de hoy ha emergido tras la denuncia interpuesta por Ho en el Tribunal Supremo.
Los demandados son los cinco hijos de Laam y ésta, Chan, y el banquero de Ho, Patrick Huen. En juego está, no sólo la fortuna del capo, sino el futuro del imperio del juego en Macao.
El un comunicado, el abogado de Ho ha resumido que éste "ha expresado su deseo de dividir sus bienes en partes iguales entre los miembros de sus cuatro familias, por lo que las acciones de los directores de Lanceford eliminan esa posibilidad. Pese a todo esperamos que la familia pueda resolver este asunto y que los activos de Ho puedan distribuirse de acuerdo a los deseos de éste".