La inauguración de un casino es un hecho importante en cualquier país, aunque bastante habitual en el mundo occidental. En Siria, sin embargo, la apertura de una casa de juegos y apuestas constituye una noticia sin precedentes.
En las afueras de Damasco, los sirios y los turistas extranjeros ya pueden disfrutar del Ocean Casino, el primer casino de la nación musulmana. Hasta hace poco tiempo, los ciudadanos locales solían viajar al Líbano o a Chipre para divertirse en este tipo de establecimientos.
Pese a que debería tratarse de una novedad positiva para la industria turística y del entretenimiento, la inauguración del casino no causó una buena impresión en los sectores musulmanes más conservadores, que consideran al juego como un pecado que se opone a las reglas del islam.
Tal vez por eso, y para evitar incidentes, no existieron anuncios oficiales que anticiparan la apertura del casino, que se encuentra en la autopista que conecta la ciudad de Damasco con el aeropuerto internacional de dicha capital.
Ocean Casino funciona en un edificio de mármol y abre todos los días durante doce horas. El acceso al casino sólo está permitido para quienes visten traje y corbata, una decisión que ha generado algunas quejas.