Las conclusiones presentadas sugieren que los Estados Miembros deben supervisar la prestación de servicios de juego a través de sus propias entidades, además de encontrar el punto de colaboración entre las diferentes entidades reguladoras de cada estado para poder gestionar con éxito el juego transfronterizo.
Si bien estas conclusiones no son vinculantes, es muy probable que sean tenidas en cuenta por parte de la Comisión en el “documento de principios” a aplicar en el juego en Europa.