Por el contrario, se exigirá a todo aquel que quiera operar legalmente en ese país, que ya esté en posesión de una licencia válida de su país de origen y que el órgano de control que vigila su actividad acepte un control similar al que existe para las empresas establecidas en Austria.
Así ha quedado reflejado en el proyecto de la ley de presupuestos austriaco, un texto que en lo referente a la regulación del juego introduce las citadas novedades, pero que se desconoce si cumplirá con las exigencias legales de la Unión Europea.