La iniciativa tiene en cuenta “la necesidad de regular la actividad del juego de azar en el Partido de Avellaneda frente a las consecuencias altamente negativas para la sociedad, tanto en su faz social, económica, como de salubridad que genera esta actividad”, según expresa el proyecto de ordenanza.
“Los bingos que funcionan en nuestra ciudad se encuentran abiertos las 24 hs., generando esto una oferta de juego que resulta altamente dañina”, sostiene el proyecto de ordenanza entre sus considerandos, en los que argumenta que “existe una tendencia mundial a poner límites a esta oferta desmesurada de juego, y lo podemos observar con las limitaciones impuestas en Europa y más recientemente en Brasil y Ecuador. Muchos municipios de nuestra provincia se están sancionando normas y presentando proyectos para regular esta actividad (Necochea, Municipio Urbano de la Costa, Alte. Brown, etc.)”, detalla el proyecto.
“La ludopatía es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una adicción que requiere de características psicológicas previas y externas que favorezcan su desarrollo”, explica la iniciativa, en la que se destaca que “el juego se transforma para el jugador patológico en el eje principal, controlando así todos los aspectos de su vida”.
El proyecto de ordenanza resalta que “las personas que requieren asistencia por problemas de ludopatía, según cifras del propio Programa de Atención de Ludopatía, que depende del Instituto Provincial de Loterías y Casinos, han crecido en un 150 por ciento”.
“Si bien la ludopatía afecta a personas, sin discriminar edad, sexo, nivel cultural o clase social, esta adicción afecta mucho más a los sectores de bajos recursos ya que destinan recursos que hacen a la alimentación o la cobertura de las necesidades mínimas de esas familias”, sostiene otros de los considerandos de la propuesta.
“No puede ponerse la responsabilidad de esta situación solamente en las personas, debiendo ser el Estado quien intervenga frente a una problemática social, ya que el juego patológico destruye a quien lo practica, y deteriora el modo de vida de quienes rodean al jugador”.
“El juego de azar con apuesta de dinero ofrece aparentemente oportunidades mejores de obtener ganancias materiales, teniendo esto que ver con una escala de valores sociales que asocian la felicidad con el consumo, contrario esto a la cultura del trabajo, y a el juego como espacio de entretenimiento”, concluye.