Edición Latinoamérica
23 de Septiembre de 2021

Como un intento de reflotar el sector

El País Vasco baja los impuestos al bingo

(España).- El Órgano de Coordinación Tributaria del gobierno vasco, en el que se sientan representantes de ambas administraciones, ha aprobado rebajar la fiscalidad que grava el juego del bingo en lo que se presenta, sin tapujos, como un intento de reflotar un sector que atraviesa dificultades y que ha sufrido los rigores de la crisis económica general, pero también los de su propia decadencia estructural.

A

partir del próximo año, la carga fiscal que soporta el bingo en Euskadi -el 24% de lo que juegan los clientes de las salas cae en manos de la Administración- se reducirá en dos puntos.

Las instituciones vascas han aceptado una vieja reclamación de la patronal del bingo, que exigía una rebaja de la presión fiscal para compensar el descenso de la actividad. En la actualidad hay en Euskadi tan sólo 20 salas autorizadas para esta actividad, que dan empleo a unos 500 trabajadores. Unas cifras que, aproximadamente, suponen la mitad de las salas y el empleo que existían hace 16 años. La crisis no es sólo vasca. En España hay ahora 405 locales, mientras que    en el año 92 había casi un millar.

“La Administración es nuestro principal socio -asegura el gerente de la patronal española del sector, Juan Luis Sánchez- y tenemos una situación injusta. En las apuestas, Hacienda se lleva el 10% de los premios, pero en el caso del bingo esa tasa supera el 40%”.

Diputaciones y Gobierno vasco tienen intereses en ello. El pasado año, las haciendas forales ingresaron unos 20 millones de euros por el impuesto sobre el juego que grava los cartones de bingo, mientras que el Ejecutivo de Vitoria recaudó otros cuatro millones adicionales, fruto de una tasa especial que aplica sobre los cartones. Ahora, el esfuerzo para intentar relanzar la actividad va a ser conjunto. El Gobierno cederá 0,4 puntos y las diputaciones el restante 1,6 para poder aumentar la parte que se reparte en premios.

Ha sido la Diputación de Vizcaya la que ha ofrecido un respaldo más decidido a la patronal del bingo, con un argumento propio de los partidos que defienden las políticas más rabiosamente neoliberales: una rebaja en la presión fiscal puede generar un aumento de la actividad. Es una cuestión de intereses. En este territorio están asentadas 11 salas, la mitad más una del total en Euskadi, si bien recauda el 64% del dinero que deja esta actividad en las arcas del fisco vasco.

“Hoy, la actividad del bingo en el País Vasco está de enhorabuena porque habrá un 2% más en premios”, aseguraba Pedro Jiménez, presidente de la organización empresarial que agrupa a este sector en Euskadi.

La rebaja fiscal será aprobada en las próximas semanas -se incluirá en los proyectos de Presupuestos del Gobierno y de las diputaciones- aunque, formalmente, las salas la aplicarán en marzo de 2011. Esta es una actividad en la que los impuestos se abonan con un formato de “prepago”, cuando las empresas le compran los cartones a Hacienda. Las compañías de bingo tienen adquiridos cartones para varios meses y necesitan ahora un plazo de tiempo para agotarlos, antes de comprar los nuevos con los impuestos ya rebajados.

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