Llama poderosamente la atención el hecho, hasta ahora inusual, que el funcionamiento de una sala de bingo se supedite previamente al concurso público y no al régimen de autorización que impera en el resto de Comunidades.
Esto significa que la apertura de nuevas salas queda supeditada al criterio político. Los representantes del sector mostraron desde el principio su disconformidad con dicha medida pero se les hizo ver que se trataba de una decisión política que no tenía marcha atrás.