Según publicó el periódico oficial "Guangzhou Daily", el grupo operaba desde 2006 y no fue descubierto hasta el pasado 7 de junio, sólo unos días antes que se inaugurase el Mundial.
Las fuerzas de seguridad estimaron que el montante económico que facturaron las apuestas alcanzó los 100.000 millones de yuanes (14.500 millones de dólares).
El líder de la banda, un hongkonés apellidado Li, pero al que se le identifica por el apodo de "Hermano Oscuro", fue detenido en Shenzhen.
Según el relato del rotativo mandarín, "Hermano Oscuro" y sus secuaces dirigían una red mafiosa de apuestas a través de Internet que cubría el sur y el este de China.
Las apuestas con dinero están prohibidas en todo el país, exceptuando la región administrativa de Macao, meca de los casinos, a la que viajan muchos ciudadanos del país para jugar.
El año pasado el Gobierno prohibió el uso de "dinero virtual" (monedas imaginarias utilizadas en juegos online) con el fin de controlar el comercio, las apuestas ilegales y el impacto de esta "divisa" en el sistema financiero real.
A pesar de que el balompié chino está muy desprestigiado por la corrupción institucional y la decadencia de los jugadores nacionales, los seguidores chinos se han volcado con el Mundial de fútbol, cuyos espectadores se cuentan por varias decenas de millones.
"El entusiasmo de los seguidores normales para tomar parte en las apuestas futbolísticas ha ido creciendo. Los tentáculos de las bandas se están extendiendo por todo el país y el crecimiento de las apuestas de fútbol es rampante", concluyó el periódico.