A esta iniciativa se unió Shintaro Ishihara, gobernador de la Prefectura de Tokio, quien siente que el país fue dejado atrás por otras naciones asiáticas en la provisión de productos de casino. Además, fue impulsada por la cantidad de ciudadanos chinos que ahora pueden viajar y tienen ingresos disponibles para el juego, pero lo disfrutan en jurisdicciones legalizadas del sudeste asiático.
La expansión de Macao y Singapur, el continuo debate en Taiwán sobre la apertura de casinos más el crecimiento de los mercados legales de juego en otros países de la región hacen que Japón se esté quedando atrás.