Edición Latinoamérica
03 de Diciembre de 2020

Recurren a la Superintendencia de Casinos de Juego para terminar con el vacío legal

Casinos activan ofensivas contra la proliferación de slots ilegales en Santiago de Chile

(Chile).- Grandes operadores arremetieron con la presentación de un peritaje técnico a tragamonedas para probar que se trata de juegos de azar y no de destreza, como argumentan sus dueños."Veo con preocupación la proliferación de estas máquinas", señaló superintendente Francisco Leiva.

H

ace un par de años, eran sólo un par de máquinas escondidas en la verdulería del barrio. Pero ahora, el negocio de las tragamonedas alcanzó una escala inédita: verdaderos "minicasinos" cada vez más profesionales, algunos con su personal vestido de etiqueta, que atienden a sus clientes al estilo VIP, y están decorados como un verdadero salón de Las Vegas.

 

Y definitivamente dejaron atrás su inicio en comunas periféricas para arremeter en pleno centro de Santiago, incluso a pocas cuadras de La Moneda y en la propia Alameda. Un mercado que los grandes operadores de juego instalados a los largo del país tienen prohibido, ya que la ley les impide tener licencias en la Región Metropolitana.

 

Aunque este conflicto se arrastra por años, ahora las dimensiones adquiridas por lo que partió como modestas "máquinas payaso", colmó nuevamente la paciencia de la Asociación Chilena de Casinos de Juego (ACCJ), que lidera una nueva ofensiva para frenar la proliferación de estos locales. Su foco está en el vacío legal que deja a la interpretación la naturaleza de estas máquinas. Porque mientras los grandes operadores que actúan bajo la ley del sector - representados por el gerente general de la ACCJ, Rodrigo Guíñez- argumentan que se trata de juegos de azar que sólo deberían estar permitidos dentro de un complejo bajo regulación, los propietarios de este negocio en franco auge argumentan que se trata de una actividad basada en máquinas de destreza y que, por lo tanto, no entran en esa categoría.

 

La ACCJ encargó un peritaje técnico a este tipo de tragamonedas al Departamento de Ingeniería de la Universidad Católica de Lima, y entregaron el documento con los resultados el pasado 13 de abril a la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ). Esta revisó el informe y siguió adelante con el proceso con la formulación de algunas precisiones a la ACCJ, las cuales están siendo trabajadas por esta asociación con miras presentarlas nuevamente la próxima semana.

 

"Veo con preocupación la proliferación de estas máquinas. Hoy se observa que hay salas que están dedicadas especialmente a estos juegos", dijo Francisco Javier Leiva, superintendente de Casinos de Juego. Agregó que en agosto de 2008 el Ejecutivo envió una indicación al Congreso para regular la actividad de las tragamonedas, "la que considera que cualquier máquina que reciba dinero sólo puede funcionar en casinos establecidos, por lo que saca del debate la principal disputa que permite que existan sin regulación".

 

"En la práctica, esta indicación ha sido archivada de manera provisional, y descansa en la comisión de Constitución del Senado, a la espera de que se ponga en tabla", explicó.

 

Aunque la superintendencia no se ha metido directamente con los locales de máquinas de juegos, está interesada en regularizar la situación. "Estas máquinas no tienen ningún tipo de fiscalización. En los casinos, nosotros hemos estimado que una de ellas debe devolver por lo menos el 85% de lo jugado, y en la práctica hemos comprobado que este retorno alcanza al 93%. Pero en estos locales no tenemos cómo regular eso. Tampoco hay control en términos de acceso", añade.

 

La proliferación de locales con máquinas tragamonedas resulta curiosa si se considera que la Municipalidad de Santiago les ha dado una dura batalla: no sólo no entrega patentes para su instalación, sino que tiene varios inspectores repartidos por el centro que constantemente pasan partes y clausuran los locales. Pero las medidas no sirven de mucho. La mayoría de los locales prefiere pagar los partes que sean necesarios, y rompen los sellos para reabrir el local.

 

Según datos del municipio, hay 126 centros de juego reconocidos en la comuna. Sólo en el casco histórico se han clausurado 78 de ellos, la mayoría más de una vez, pero siguen funcionando, porque salvo que sorprendan in fraganti a un locatario rompiendo un sello de clausura, no tienen más armas para hacer la sentencia permanente.

 

Pero la petición de una mejor regulación no viene sólo de los casinos de juego. Ash Kanaan es uno de los empresarios que tienen varios de estos locales en el centro de Santiago, y dice ser uno de los más experimentados en el rubro. Sus solicitudes de patente en la municipalidad no han rendido fruto, comenta, "porque lucran más sacándonos partes que con los permisos". Agrega que en sólo uno de sus locales le pasan hasta cuatro partes al mes de alrededor de 3 UTM. "Debería haber una medida como en las comunas de Recoleta, Independencia o Quinta Normal, donde mediante ordenanzas dan permisos para las máquinas".

 

Desde el municipio argumentan que no entregarán patentes mientras exista el vacío legal sobre la naturaleza de las máquinas.

 

Uno de los centros de Ash Kanaan cumplió un año y tres meses desde su instalación en la calle Estado, y aunque todavía no tiene nombre, pronto será bautizado como Royale. Dice que la municipalidad se lo ha clausurado alrededor de 30 veces, pero no considera la medida legítima. Como muchos de los empresarios detrás de estos negocios, tiene un abogado que lo asesora y ha puesto varios recursos de amparo. Aunque reconoce que hay locatarios que "no saben trabajar", explica que hay muchos en el rubro que quieren funcionar de manera legal. "Yo pago todos mis impuestos, el IVA de las máquinas, le doy trabajo a gente, la tengo con contrato y le pago todas sus cotizaciones al día", se defiende. "Sólo pido que me dejen trabajar".

 

Un local más exclusivo, ubicado en los alrededores del Teatro Municipal, luce en su puerta de entrada un letrero que explica que se reservan el derecho de admisión, y que está prohibida la entrada a menores de 18 años. El administrador, que prefiere no dar su nombre, cuenta que ahí tienen 63 máquinas y trabajan 20 personas, todas contratadas legalmente y con sus cotizaciones al día. Por el centro pasan al menos 500 personas al día. También les han pasado múltiples partes, pero tienen un abogado que les permite seguir en el negocio.

 

Si bien se declaran "atados de manos" por no poder hacer más que clausurar los locales, en la Municipalidad de Santiago actualmente están evaluando medidas y buscando acciones para combatir la instalación de estos locales y lograr la clausura definitiva, incluyendo una coordinación con Carabineros.

 

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