¿Cuándo y por qué surgió la idea de impulsar el desarrollo de la hípica?
Se trata de un lineamiento estratégico que diseñamos antes de asumir y que luego discutimos con el ministro Fernando Lorenzo, entendiendo que en esta nueva gestión estábamos en condiciones de dar un estímulo y un apoyo a la actividad hípica, como tal vez no haya existido en el pasado. Nosotros miramos al turf como una industria y creemos que merece tener un despegue importante, que ubique a Maroñas como un punto de referencia en la región y que a partir de ese eje ordenador nos permita poner en marcha una estrategia nacional de desarrollo. Hemos elaborado una idea de alcance nacional que no es cerrada y que configura una visión de cómo se puede promover la actividad hípica y el funcionamiento de nuestros hipódromos. Y eso es lo que trataremos de aplicar. La presencia del ministro y de otros jerarcas aquí en Maroñas no es casual, sino demostrativa de que tenemos un interés genuino en colaborar con esta industria.
Este apoyo llega en el momento justo, porque todos los sectores que integran esta actividad coinciden en que luego de aquel gran impulso que significó la reapertura del hipódromo, últimamente se está atravesando por una etapa de estancamiento.
Al respecto hemos tenido una discusión importante, pero en buenos términos, con el operador de Maroñas, con el cual tenemos una muy buena relación y creo que estamos en camino de llegar a diferentes acuerdos. Pero lo más trascendente es que ambos coincidimos en que es el momento de darle un nuevo impulso a la hípica, el cual todos sabemos pasa por reforzar la bolsa de premios. Y no me refiero con esto al aumento gradual que tiene a partir de los porcentajes que recibe por el juego de los slots, sino de concentrar un aumento en este año que dé un marco distinto a la actividad. Porque nuestra idea es mejorar en diversos aspectos. Para nosotros el turf no es sólo carreras y premios y tampoco lo pensamos desde el ángulo de las apuestas, sino como un centro de actividades de puertas abiertas para todos los montevideanos y los turistas. Queremos que el hipódromo esté lleno de gente y para eso hay que completar la oferta con otro tipo de atracciones que pueda fortalecer la convocatoria.
¿Para este proyecto fue tenido en cuenta el censo presentado por "Propietarios" a fines de 2009?
Fue un trabajo muy bueno que aportó información muy importante. Toda estrategia necesita nutrirse de datos y relevamientos reales, pero nosotros ya teníamos un plan diseñado luego de diversos estudios que habíamos realizado. El mismo pasa por tres círculos y tiene como eje de gravitación a Maroñas, que es el que dinamiza todo el proceso. En el segundo círculo hay un factor indispensable dentro de toda la estrategia que tenemos armada que se llama hipódromo de Las Piedras y luego, mirando la hípica como una industrial nacional y sin localismos, fijamos algunos polos de desarrollo basados en datos reales y optamos por apostar en una primera etapa al fortalecimiento de algunos hipódromos. Ellos son, Melo, Paysandú y Colonia, e incluso hemos agregado ahora la posibilidad de San José. Para nosotros son prioridad porque tienen condiciones reales de desarrollo. Cuando los recursos son escasos, no puede imperar la lógica del reparto, sino la de la inversión. Esto no quiere decir que dejemos afuera al resto, sino que es lo que podemos hacer en una primera instancia. No podemos engañarnos con el discurso de todos o ninguno. Además, legalmente, Casinos no tiene la posibilidad de habilitar una salida general. Es decir, no tenemos una norma que nos habilite a pasar dinero de las salas de juego a los hipódromos en todos los departamentos. En algunos de ellos, hay obras que se han realizado con privados que ya han sido ejecutadas, como es el caso de Salto, pero en otros recién se están construyendo ese tipo de sociedades y en esos aún podemos, luego de llegar a un acuerdo con el operador, dirigir cierto porcentaje de la recaudación a la promoción de la hípica.
Y en cuanto a Las Piedras, ¿cuál puede ser la solución?
Es el caso más complicado de resolver y por eso no podemos fallar. Tenemos el deber y el compromiso de buscar una solución, pero antes queremos llegar a tener una idea concreta para no generar ilusiones. Lo que sí es seguro es que esa solución llegará a través de una sociedad con un privado y el mismo pensamiento tiene la intendencia canaria, la cual nos ha manifestado una y otra vez que no puede asumir el costo de esta operación.