Según los especialistas, las máquinas tragamonedas constituyen la mayor tentación para los ludópatas húngaros, de los cuales más de un tercio adquirió esta adicción en la edad escolar.
Al mismo tiempo, cerca de 400.000 adultos en Hungría tienen propensión al juego pero reprimen este deseo.
El típico ludópata húngaro es un hombre de 40 años, graduado escolar, que se gana la vida mediante el trabajo físico.