En rueda de prensa, el gerente de la CEJ, Juan José Sánchez Colilla, explicó que el sector de los bingos se enfrenta actualmente a tres graves dificultades: la crisis económica, el juego online y el endurecimiento de la ley antitabaco, que prevé prohibir fumar en todos los espacios públicos.
Esta organización calcula que el 65% de sus clientes son fumadores, por lo que este cambio normativo puede provocar "una huida de estos clientes, que pasarían a jugar por Internet, en su casa".
Para la CEJ, esto tendrá un efecto negativo sobre el empleo en las salas de bingo que, según sus datos, asciende a 12.000 trabajadores en España.
Además del riesgo que la norma supone, a medio plazo, para el 50% de los empleados de los bingos, la CEJ aludió a un "continuo goteo de pérdida de trabajos, del 5%-6%", de modo más inmediato.
Además, la organización recriminó a la Administración la inutilidad de las inversiones realizadas para adaptar los salones a la primera versión de la norma, poniendo tabiques e instalando aparatos de climatización que, ahora, carecen de sentido.