La mayoría tienen entre 40 y 69 años, según datos de Interior, y aceptan que se vete su acceso a todo tipo de establecimientos de juego porque son ludópatas o tienen riesgo de padecer una adicción.
La inscripción es voluntaria, aunque un familiar puede reforzarla impidiendo que el afectado la cancele en solitario. "Es una acción personal e intransferible", apuntó Claramunt.
La directora general del Juego firmó un acuerdo marco de colaboración con la presidenta delegada del área de Salud Pública y Consumo de la Diputación de Barcelona, Dolors Gómez, con el que divulgarán 30.000 trípticos informativos sobre juego responsable y autoprohibición.
Según Claramunt, se trata de una acuerdo con vocación "de larga duración", que incluirá más actuaciones, por lo que han creado una comisión de seguimiento.
Otro acuerdo con la Agencia Catalana de Consumo permitirá la difusión de otros 30.000 folletos través de las 33 oficinas comarcales de información al consumidor, adscritas a los consejos comarcales, y de las cinco oficinas de la Agencia.