El informe confirma que los juegos de azar son el principal sostén de la entidad, cuya función es administrar y fiscalizar la explotación de los juegos.
De hecho, estos representan el 80% de los ingresos de la Caja Popular. Sólo para dimensionar el impacto que tiene en las arcas, se puede mencionar que el área de seguros arrojó $ 15 millones (U$S 3.958.389) a la institución.
Los $ 607 millones (U$S 160.182.825), incluso, superan en $ 68,2 millones (U$S 17.997.477) a la recaudación del ejercicio 2007-2008, lo que habla de un crecimiento interanual de casi el 13%.
Esa cifra incluye a todos los juegos operados por la CPA: la quiniela, el Telekino, el Bingo, los juegos foráneos y las máquinas tragamonedas y de pulso.
De todos estos, la Quiniela se mantiene como la preferida por los tucumanos, ya que representa el 70% de los ingresos. Eso se comprueba con sólo destacar que se registran unas 220.000 jugadas por día entre los tres sorteos (a las 14, a las 19 y a las 22hs.).
Es tal su inserción en la sociedad luego de 40 años de explotación, que hay 70 agencias autorizadas, casi un millar de subconcesionarias y 1.200 personas empleadas de manera directa e indirecta.
Si bien la recaudación por los juegos de azar es el principal soporte de la Caja Popular, la disponibilidad neta de recursos para la entidad financiera es cinco veces menor al volumen de facturación anual.
Las estadísticas muestran que el resultado neto del ejercicio fue de $ 94 millones (U$S 24.805.907). Ese monto superó en más de $ 22 millones(U$S 5.805.638) a la recaudación del período 2007-2008 (un 30% mayor).
¿Por qué hay tanta diferencia entre el volumen bruto y el neto? Cuando se traslada esa pregunta a los responsables de la institución, la respuesta es contundente. El resto del dinero que moviliza el juego se queda en el camino, en lo que se denomina como "gastos directos", concepto que involucra el pago de premios, de apuestas, de comisiones y otros ítems. Sólo por citar un ejemplo, el 61% de lo generado por la Quiniela vuelve al apostador.
Tampoco el resultado neto queda en las arcas de la Caja Popular. De allí, la institución aporta $ 20 millones (U$S 5.277.853) anuales al sostenimiento del sistema de salud público y otros $ 3 millones (U$S 791.678) en subvenciones y apoyos a entidades sociales, por ejemplo. Además, claro, de afrontar con ese dinero sus gastos de mantenimiento y de sueldos, entre otros.
La Quiniela es el juego más taquillero de los que explota la Caja Popular de Ahorros. Instalado desde hace 40 años, durante la gestión del gobernador Celestino Gelsi, las apuestas fueron creciendo y forman parte de la rutina de buena parte de la población. Sólo entre julio de 2008 y junio de 2009, se registró un volumen de apuestas cercano a los $ 400 millones (U$S 105.557.051).
En ese período, los ingresos netos para la institución fueron de $ 72 millones (U$S 19.000.269), cifra que implica un 38% de incremento con respecto al ejercicio anterior de la CPA.
Esto es producto, según el balance oficial, de una suba del 18% de la recaudación y de un azar más favorable (en 2007-2008 el 64% volvió a los apostadores, mientras que en el actual cierre el pago de premios rondó el 61% de lo apostado).
Cabe destacar que, por reglamento, la Caja Popular sólo está autorizada a pagar en premios hasta tres veces el volumen de las apuestas de cada sorteo.
Por otra parte, en Tucumán hay 35 locales que explotan, en total, 850 máquinas tragamonedas o de pulso.
Además, en el Casino son 300 los artefactos electrónicos habilitados. Según un informe, la recaudación del rubro superó los $ 10 millones (U$S 2.638.926) en el último ejercicio, pero el resultado neto fue de $ 5,6 millones (U$S 1.477.799) para la Caja Popular de Ahorros (un 6% de suba con respecto al período julio de 2007-junio de 2008). Aquí también se contemplan las apuestas del nuevo juego fiscalizado por la CPA, Pálpitos deportivos.
Cabe recordar que, en marzo de este año, el por entonces interventor, Mario Koltan, prorrogó hasta 2025 la habilitación para que funcionen las máquinas de videopóker, con el argumento de equipararlas con el permiso concedido a Ivisa SA, que explota maquinitas en el Casino de Tucumán. Paralelamente, se cerraron nueve locales y se sacaron de circulación 195 artefactos (un 23% del cupo). En promedio, cada máquina paga un canon de $ 13.000 (U$S 3.430) al año.
Antes de que finalizara 2008, la Caja Popular de Ahorros reformuló el contrato de explotación del Bingo de Tucumán, emplazado en Maipú y Corrientes. Hasta ese momento, la sala de juegos arrojaba un déficit anual de más de $ 100.000 (U$S 26.389). Por ello, se acordó con la empresa concesionaria que administra el salón desde 2002 (Maverick SRL) el pago de un canon mensual y el traspaso de los empleados a los que la entidad estatal sostenía el sueldo.
Finalmente, el balance de la Caja Popular arrojó un resultado neto positivo de $ 366.000 (U$S 96.584), cuando en el ejercicio anterior el saldo negativo había sido de $ 456.000 (U$S 120.335).
Por otra parte, el Telekino volvió a dejar ganancias en la institución. Según el informe oficial, los ingresos reales por las apuestas alcanzaron los $ 16 millones, debido a una suba del 7,4% en la recaudación y a una menor relación entre el pago de premios y la recaudación (bajó del 39% al 37,8% en el último año).