El sistema permitirá, en pocos segundos, comparar las imágenes captadas de los apostadores con una base de datos de "autoexcluidos". De esa manera los encargados de las salas podrán rápidamente impedir su ingreso.
La medida fue dispuesta por el Instituto de Loterías y Casinos bonaerense y será obligatoria a partir del 4 de octubre próximo. En los registros oficiales fueron incorporados voluntariamente 728 jugadores compulsivos, que como parte de un tratamiento solicitaron -a través de una declaración jurada- que no los dejen entrar a ningún local de juegos de azar. El 60 por ciento de esos casos corresponden a apostadores de tragamonedas y el 20 por ciento de bingos.
Para ser excluidos, estos jugadores firmaron su voluntad en un formulario y tuvieron que aportar una foto y testigos. Ese registro estará al alcance de bingos, hipódromos y casinos de la Provincia, para cruzarlo con las imágenes.