La nueva ley de casinos rige desde el pasado 1 de julio. Ritzio sigue siendo una de las dos empresas que controlan una amplia mayoría de las salas de juego rusas, junto a Storm International. Bojko señaló la posibilidad de abrir casinos en Serbia, Croacia y Montenegro, así como en Alemania e Italia.
Rusia experimentará, probablemente, una ola masiva de desempleo, si se hacen cumplir las nuevas restricciones al juego. Los expertos de la industria del juego estiman que alrededor de 400.000 empleos serán sacrificados, así como miles de millones en ingresos por impuestos. Mientras tanto, la reacción temprana por parte de las potenciales empresas anfitrionas fue optimista.