La principal cuestión en torno a este debate es la capacidad tributaria que pierde el Estado miembro que no cuenta con dicha regulación. En el caso italiano, las licencias y regulación parcial de este sector permitió aumentar la recaudación en más de un 20%, un crecimiento altamente significativo comparado con el actual 4,5% en juegos deportivos y el 3% en torneos de póquer y otros juegos que recoge hoy en día.
Además del éxito rotundo en la recaudación para el Estado, la regulación parcial del sector ha permitido conseguir mejoras en la transparencia de las acciones de las empresas que obtuvieron licencias para operar, la posibilidad de contar con más beneficios para los usuarios (no sólo fiscales, sino también de protección al menor y de problemas relacionados con el juego), reducir problemas legales con los trabajadores, contar con una coherencia legal a nivel de la jurisprudencia europea y la posibilidad de emprender acciones de responsabilidad corporativa