Los investigadores de la Fiscalía se habrían topado con que los archivos en los que reposaban la relación de pagos de premios y devoluciones de billetes fueron incinerados, al parecer con el argumento de que no había espacio suficiente para tenerlos en la entidad.
Así las cosas, la investigación puede caerse, aunque se mantienen informes que radican en los resultados de la auditoría que con base en una denuncia anónima hizo la Contraloría del Cesar con apoyo del Cuerpo Técnico de Investigación, los cuales fueron compulsados a la Fiscalía.
Aunque aparentemente no había obligación de que la entidad guardara los archivos, su destrucción podría considerarse un agravante, teniendo en cuenta la investigación que está en curso por el supuesto robo de recursos de la lotería, mediante el cobro interno de premios menores que nunca fueron reclamados por los ganadores o que no cayeron en poder del público y sin embargo fueron cobrados.