Edición Latinoamérica
02 de Diciembre de 2020

Según algunos operadores, bajaron los ingresos pese a estar en plena temporada alta

Los casinos chilenos ya comenzaron a sentir la crisis global

(Chile).- Si bien algunos dicen que saben que la crisis los golpeará cuando los turistas dejen los centros de veraneo, otros aseguran que la gente está gastando menos en el juego. Pier Paolo Zaccarelli, gerente de negocios de Enjoy, dijo que los clientes de la compañía han disminuido su consumo per cápita en un 5%.

N

o es que el nivel de las apuestas haya bajado, sino que el tiempo de estadía de los jugadores en el recinto ha disminuido, lo que se ha traducido en menores ingresos. De los seis centros de juegos que opera la empresa, el más perjudicado ha sido el de Viña por la apertura del casino Monticello en San Francisco de Mostazal.

En Puerto Natales, en cambio, la debacle financiera no se ha hecho patente por ahora. Christian Toledo, jefe de máquinas de ese casino, ha detectado que las personas están pasando más tiempo en el centro de juegos y por lo mismo están gastando más. "Si tienen $10 mil (U$S 16,45) para las cuentas, piensan que en el casino van a hacer un poquito más y la juegan", explica.

Por otro lado, en Iquique y Arica aseguran que el nivel de juego no ha bajado. En Arica cuentan que hay más jugadores y de mejor calidad. Se trata de extranjeros, principalmente asiáticos, los que se han dejado ver con fuertes apuestas, las que rodean los $400 mil (U$S 658). Eso sí, Fernando Román, gerente general del casino, no está seguro de lo que pase en marzo cuando los turistas se vayan: "Tenemos expectativas bastante reducidas".

Los gerentes de los diez nuevos casinos inaugurados entre 2007 y enero de este año dicen que es temprano para evaluar los efectos de la crisis. El más antiguo de ellos, casino Termas de Chillán, reconoce que ha notado una baja en la venta, que no atribuye solamente a la crisis sino también a la apertura de los dos nuevos casinos en la región.

Algo similar ocurre en Los Ángeles, inaugurado en julio, cuyos ingresos se encuentran un 30% bajo las expectativas. A juicio de Gabriel Benvenuto, su gerente de juegos, esto cambiará una vez que se complete el proyecto, que contempla un hotel y un spa que operarán a partir de abril. Por su parte, George Garcelon, gerente general del casino Monticello, también está a la espera de que el proyecto final esté listo para poder aumentar el número de visitas, las que hoy bordean las 50 mil al mes. Por ahora "estamos desplegando todos nuestros esfuerzos para atraer gente de lunes a jueves", asegura.

Como estrategia para atenuar la crisis, casinos antiguos y nuevos están invirtiendo en la diversificación del negocio a través de nuevos restaurantes y pubs, y están creando promociones para fidelizar a sus clientes, como el caso de Iquique y Mostazal, que han elaborado tarjetas de beneficios con las cuales a mayor consumo, mayores son las ofertas.

"Realizamos eventos fijos todas las semanas y una campaña de marketing normal apuntada al cliente de la zona, pero nada que muestre que estamos locos", señala Gabriel Benvenuto, el gerente de juegos del casino Gran Los Ángeles. Como estrategia, cuenta que durante la semana del Año Nuevo optaron por solventar la mitad de las entradas para que por un precio más bajo la gente los visitara y conociera el lugar.

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