La crisis y la competencia de otros sorteos justifica este descenso, después de dos años consecutivos (2006 y 2007) en los que se había logrado recuperar las ventas gracias a las loterías instantáneas.
La mitad de los ingresos se destinó a premios, pues en 2008 se repartieron en Cantabria casi 10 millones de euros.
En el balance anual de la ONCE destaca la inversión de dos millones de euros en la región en servicios sociales, empleo, eliminación de barreras y actuaciones a favor de personas con otras discapacidades.
En Cantabria, la ONCE y su Fundación generan empleo para 1.900 personas, entre las que se encuentran los 228 vendedores de cupones. Además, durante el año pasado se incorporaron a la organización 34 nuevos afiliados cántabros, con lo que ya suman 923, todos con cobertura social. Así mismo, la ONCE presta apoyo a 55 alumnos ciegos de todos los niveles educativos.
Por otra parte, la ONCE negocia con el Gobierno de España la creación de un sorteo especial en Año Nuevo, para aprovechar el tirón de ventas de El Gordo y El Niño de la Lotería Nacional.