"Cuando fui jefe de Gobierno, peleamos para que el juego pagara Ingresos Brutos, pero las empresas consiguieron fallos judiciales a favor. Y cuando empezamos a impulsar un impuesto especial para la actividad llegó mi destitución. Es hora de que el juego empiece a pagar impuestos. Se podrían conseguir entre $800 y $1.200 millones (U$S 240,74 millones y U$S 361,1 millones, respectivamente)", aseguró Aníbal Ibarra, ex-Jafe de Gobierno de la ciudad.
Su bloque presentó un proyecto que ya cuenta con las firmas de diputados de Izquierda, de la Coalición Cívica y hasta de Marcelo Meis, legislador de López Murphy que parece cada vez más alejado de PRO, el partido político del Jefe de Gobierno, Mauricio Macri.
Hoy el juego sólo aporta unos $170 millones (U$S 51.158.130) por año, por un convenio firmado entre Nación y Ciudad. En el macrismo dicen que están negociando un nuevo acuerdo para recibir unos 400 millones (U$S 120.372.070) el año que viene, pero no consideraron aún ponerle un impuesto.
Si el PRO no aceptara el impuesto al juego, la oposición debería sumar al kirchnerismo para aprobarlo. Diego Kravetz, jefe del bloque kirchnerista, respondió: "Ibarra y la Coalición saben que el juego no tributa en la Ciudad, porque hay fallos judiciales que lo dicen. Que no hagan demagogia. En todo caso, habría que discutir un nuevo convenio más beneficioso para la Ciudad que el que en su momento firmó Ibarra".