Esta investigación se ha prolongado cuatro meses. Así se dio con este local, de 60 metros de superficie, que contaba con las últimas tecnologías informáticas y materiales de juego. El negocio pertenecía a una de las sucursales que tiene a nivel internacional la empresa "TopSportWetten Ltd", cuya sede está en Malta. Los responsables de estas sucursales se denominan "corredores de apuestas".
La Policía comprobó que este negocio no tenía la autorización que entrega la Conselleria de Interior para dedicarse al negocio del juego. Aún así, en el local se realizaban todo tipo de apuestas por Internet. Se podía apostar tanto en encuentros de fútbol, combates de boxeo, carreras de coches o de galgos, y distintos deportes. El apostante sólo debía rellenar un impreso. Una vez completados eran sellados por una máquina especial registradora de tickets. Al apostante se le entregaba un resguardo, parecido al que se emite con las quinielas de fútbol.
La cantidad mínima de cada apuesta era de tres euros. En la documentación intervenía reflejaba que el pago máximo por apuesta ganada era entre 25.000 y 50.000 euros. El dinero se abonaba en efectivo o en cheque. El pago se tramitaba exclusivamente a través de la oficina.