Las primeras impresiones de los asociados son muy positivas, como lo ha declarado el directivo de AESA, Antonio Herrero. "En este texto se le ha dado a los salones un protagonismo que antes no tenían. Ya se nos trata como lugares de juego y estamos regulados como tal", ha manifestado Herrero.
Entre las novedades más llamativas para el sector destacan la distancia entre locales de 300 metros, tanto en poblaciones de más de 100.000 habitantes como de menos. Anteriormente en estas últimas la distancia era de 200 metros. La interconexión también constituye una mejora considerable al tiempo que se permite a los empresarios instalar como máximo cinco máquinas de las conocidas como B3 o especiales para bingo.
Esta última cuestión no ha cumplido todas las expectativas, ya que se barajaban 15 unidades para equipararse a salas de segunda y tercera categoría. Al final se propuso permitir un número determinado dependiendo del aforo libre de cada salón una vez instalados el resto de elementos de juego.