Después de meses de polémica y de declaraciones del Alcalde mazatleco, donde aseguraba que él no tenía la capacidad legal para impedir la llegada de nuevos casinos, los permisionarios lo cuestionan en una solicitada pública. "¿Sabe usted, que los Ayuntamientos están facultados para negar su anuencia, razón suficiente para que estos establecimientos no puedan instalarse y operar legalmente en su jurisdicción", señala el desplegado.
Preocupada por el anuncio de la llegada de nuevas casas de apuesta en el puerto, la asociación de permisionarios le deja claro al Munícipe que los interesados deben de cumplir con el Artículo 22, fracción IX del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
"El solicitante debe de acompañar su solicitud, la acreditación que cuenta con la opinión favorable de la entidad federativa, ayuntamiento o autoridad delegacional que corresponda".
Como parte del desplegado, la asociación, con sede en el Distrito Federal, aseguró que decidió hacer públicos sus cuestionamientos debido a las notas realizadas por Noroeste, sobre la intención de abrir nuevos casinos en Mazatlán.
La asociación aprovecha para dejarle claro sus obligaciones al Alcalde y también los castigos que podría enfrentar en el caso de permitir la llegada, instalación y operación de casas de apuesta sin los permisos requeridos para operar.
"La ley manifiesta que se impondrá prisión o destitución de su cargo a los funcionarios o empleados públicos que autoricen juegos prohibidos, los protejan o asistan a locales en donde se celebren".
Al final del desplegado, el presidente de la asociación, Alfonso Pérez Lizaur, pregunta al Alcalde si corroboró si no hay interés de una casa de apuesta por instalarse a menos de 200 metros de una institución de educación y hace una referencia directa al Instituto Anglomoderno.
Actualmente, el Gobierno municipal estudia la solicitud de varias casas de apuestas que desean instalarse en Mazatlán, pero el Alcalde siempre ha manejado la versión de que no es él quien que los autoriza, a pesar de que estas autorizaciones ni siquiera han pasado por las manos de los reguladores.