La iniciativa, para que entre en rigor para julio del próximo año, también es del interés del primer ministro Vladimir Puttin. Su propósito es bajar el número de 3 millones de ludópatas.
Las dos mayores compañías de juegos de azar de Rusia, Storm International y Ritzio Entertainment Group, se oponen y dicen que van a mudar al exterior a sus casinos y los impuestos que generan si no se relajan las reglas.
Los ingresos por las apuestas se cuadruplicaron a 185.000 millones de rublos (U$S 7.800 millones) en los seis años que transcurrieron hasta el 2006.
La entidad, que representa a hombres de negocios de Moscú, le ha pedido al Ministerio de Hacienda que abandone las restricciones y limite los juegos a hoteles y casinos. Rusia tiene 360.000 máquinas tragamonedas, la máxima cantidad en el mundo después de Japón y Estados Unidos, según la firma Talyor Nelson.