Una vez homologados los sistemas informáticos y su interconexión con los servicios de la Administración de Juego y Tributos, que eran los tramos más complicados, y el documento que establece las reglas del juego, que son los penúltimos pasos exigidos por la consejería de Hacienda se pasará finalmente a la concesión de la autorización definitiva.
Una cosa es la obtención de la licencia y otra el comienzo de la actividad, que dependerá de los locales de que disponga cada operador.
La adaptación de bingos y salones es más fácil y no así la de despachos de apuestas, que tendrán que contar con licencia municipal para la actividad. En cualquier caso las apuestas parece que no empezarán a jugarse en Madrid en un plazo mínimo de dos meses.