Es que el pasado miércoles 26, el Poder Ejecutivo promulgó la ley que autoriza al municipio a conceder la gestión de la sala de juegos del Casino Carrasco a empresas hoteleras o explotadores de locales de juego.
La normativa establece que, sin perjuicio a las supervisiones que pueda hacer el Ministerio de Economía y el Banco Central del Uruguay (BCU), “corresponderá” a la Intendencia el contralor de los juegos de azar que se desarrollen en el establecimiento de acuerdo a lo estipulado en los pliegos licitatorios.
Según Fernández, los empresarios interesados en la concesión tendrán cuatro meses para la presentación de propuestas y luego comenzará la etapa de apertura de los pliegos. La Intendencia capitalina entregará en un CD las obligaciones del consorcio ganador de la licitación y el monto del canon que deberá pagar al concesionario por la explotación del hotel y el casino municipal durante 30 años, expresó Fernández.
“Tras padecer durante siete años los incumplimientos de la empresa Carmitel, el municipio establecerá en los pliegos el pago de un canon y de un porcentaje de las utilidades, la presentación de garantías especiales y probadas referencias de gestión hotelera y de casinos”, dijo el prosecretario de la comuna, Jorge Rodríguez. “La Intendencia pretende que en 2008 comiencen las obras de remodelación del hotel y que éste se inaugure en 2009”, agregó.
De esta forma, la Intendencia considera que pondrá fin de un proceso de diez años que generó costos políticos en la Junta, enfrentamientos con Adeom que se opone a lo que entiende como una “privatización” y críticas de los vecinos de Carrasco sobre que el edificio derruido afea el barrio.
El largo camino de la concesión comenzó en 1997 cuando el entonces edil tupamaro Jorge Zabalza se opuso a la licitación por considerar que “violaba principios ideológicos y políticos”.
La posición mantenida por el ex presidente de la Junta Departamental determinó que el entonces presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, renunciara a su cargo por entender que Zabalza había desacatado una directiva de la coalición de izquierda.
En julio de 1999, la Intendencia adjudicó a Carmitel la concesión del hotel y el casino por 30 años. Ante los “continuos incumplimientos” de la firma al cronograma de obras del edificio, la administración Ehrlich rescindió el contrato con la firma en abril de 2006.
La empresa alegó que había invertido unos U$S 4 millones y que había realizado un 30% de las tareas de reciclaje del viejo hotel. Directivos de la empresa culparon a la crisis económica del 2002 de los atrasos en las mejoras del edificio.
El Municipio creará una cuenta especial donde se depositarán las ganancias provenientes de la concesión del Hotel Casino Carrasco. Según el prosecretario de la Intendencia, Jorge Rodríguez, esos fondos serán usados para la regularización de asentamientos en Montevideo. El intendente Ricardo Ehrlich apuesta a que la concesión del Hotel Casino Carrasco revierta la situación financiera de los Casinos Municipales y que el edificio se transforme en un emblema de la ciudad y del barrio Carrasco, dijo el prosecretario.