A pesar de que no ha habido ninguna prueba evidente de actos ilícitos de este tipo, el tenis se llenó de rumores sobre la manipulación de encuentros. De hecho, algunos jugadores reconocieron públicamente haber sido tentados para formar parte en presuntos arreglos.
El jugador ruso Nikolay Davydenko es sometido a una investigación por las irregularidades que presumiblemente se evidenciaron en uno de los partidos que disputó en el pasado mes de agosto y que podrían estar relacionados con las apuestas ilegales.
“No creemos que nuestro deporte tenga un problema de corrupción pero lo que sí es evidente es que la amenaza y el riesgo existen”, dijo el jefe ejecutivo de la Tennis Australia (TA), Steve Wood.
“Las apuestas son una realidad en todos los deportes. Pero queremos tener algún control sobre los juegos de azar ilegales”, añadió.
Wood dijo que en la Asociación de Tenis de Australia se va a crear una unidad de lucha contra la corrupción, que estará encabezada por ex oficiales de la policía. Entre las medidas, se creará una línea telefónica directa para atender las denuncias sobre las sospechas de partidos arreglados; la prohibición del empleo de computadoras en la cancha de juego y aumentar las medidas de seguridad para restringir el acceso a los jugadores.
El jefe ejecutivo de la organización australiana anunció la puesta en marcha de sanciones estrictas que se aplicarían a los jugadores y su personal de apoyo en el caso de que se infrinjan las normas. Estas van desde una multa y sanciones deportivas hasta penas de cárcel en función de su implicación en el caso.
Wood aclaró que esta serie de medidas son sólo para el Abierto de Australia aunque confía en que sirva para impulsar una posterior coordinación policial para erradicar el amaño de partidos.